Hermanas de los Pobres

de Santa Catalina de Siena

Una mirada a la vida

El viernes 21 de julio acompañé a algunas Hermanas a su retiro en Cortona. La casa donde se hospedarían por unos días era muy bonita y grande, realmente se respiraba un aire de paz y tranquilidad. La casa incluye una iglesia más grande ahora cerrada al público y una más pequeña que las monjas usan solo para ellas. Se encuentra en varios pisos, de los cuales, en la parte superior, en el exterior, hay un
pequeño huerto desde donde hay una vista impresionante de toda la ciudad y más allá.

Lo más fascinante de la casa es que en su interior hay muchos objetos antiguos: reliquias de varios personajes importantes, así como de la propia Savina Petrilli, un lagar, un pozo del que alguna vez sacaron agua y una ventana ahora tapiada por la que las monjas daban comida y bebida a los más necesitados. En definitiva, un pequeño lugar que esconde muchas riquezas en sí mismo.

Las monjas allí presentes me explicaron la historia de Santa Margarita, figura importante en Cortona, cuyo cuerpo reposa en la iglesia dedicada a ella, situada un poco más arriba de la casa.

Para los menos apasionados, las historias de los santos pueden parecer todas iguales, pero en realidad no es así. Como todas las personas en el mundo, fueron seres humanos que sin duda compartían una fuerte fe en Dios, pero también
vivieron diferentes experiencias, crearon diferentes obras, cada uno recorrió un camino hacia sí mismo y todas las historias de estos grandes personajes tienen su propia moraleja detrás, enseñan al oyente algo sobre lo que todos, adultos y niños,
pueden razonar y así llegar a comprenderse a sí mismos: sus acciones, sus vocaciones y sus sentimientos, pero también los de los demás. Te ayudan a estar más cerca de los demás, a empatizar con ellos y a comprenderlos mejor para que puedas ayudarlos en su momento de necesidad. Son historias que nos hacen entender lo que está bien de lo que está mal. Un poco como los cuentos de hadas infantiles sobre princesas y superhéroes. A veces pensamos que la sociedad actual necesita uno de esos superhéroes de dibujos animados pero que es imposible encontrarlo, en cambio hay muchos superhéroes, no tendrán capa y máscara, no podrán volar, pero tienen una fuerte ambición, un sentido de solidaridad sin igual y un amor incomparable.

Así son los hombres y mujeres que han elegido la vida monástica: pequeños superhéroes que persiguen la voluntad de un ser mayor que nosotros y que cada día realizan muchas acciones diferentes, muy importantes para la comunidad, que
pueden provocar enormes cambios en este mundo.

Flavia Fulgione
Flavia Fulgione

Nació el 24 de octubre de 2002 en Eboli, provincia de Salerno, Italia. Estudiante universitario de
Literatura Moderna