Hermanas de los Pobres

de Santa Catalina de Siena

Un Corazón de Devoción: Homenaje Fraterno a los Pies de María

En la atmósfera solemne de la celebración eucarística se realizó un conmovedor gesto de devoción, al finalizar la eucaristía coloco un símbol llenos de significado: un corazón especialmente preparado para coger los nombres de todas las Hermanas de los Pobres dispersas en varios países.

Este gesto profundo está impregnado de memoria y gratitud, evocando la magnifico gesto realizado por la Madre en su 50º aniversario de consagración religiosa. En aquella ocasión un corazón de plata guardaba celosamente los nombres de todas las Hermanas, representando tangiblemente la unidad espiritual y la comunión fraterna.

Hoy, Madre Liliana, siguiendo los nobles pasos de Madre Savina, repite este conmovedor gesto para agradecer a María las gracias recibidas y para implorarle que continúe bendiciendo y protegiendo a nuestra querida familia religiosa. El corazón, símbolo de fe y devoción, permanecerá a los pies de María durante todo el año jubilar, testimoniando el compromiso constante de cada comunidad de las Hermanas de los Pobres en proseguir el camino de la espiritualidad saviniana y testimoniando el amor fraterno para alcanzar la plena Comunión.

El gesto no fue sólo un acto simbólico, sino una expresión viva de la fe y la unidad que caracterizan a la comunidad religiosa.  

La deposición de los nombres de cada Hermana de los Pobres muestra la atención y el cuidado por  cada persona dentro de la comunidad saviniana y hacer siempre más profundas las relaciones entre las almas que comparten la misma misión carismática.

En este Año Jubilar, el corazón a los pies de María se convierte en un punto de referencia, un lugar de oración y reflexión, donde todos pueden reunirse espiritualmente para dar gracias, pedir protección y guia. María, considerada Madre y protectora de toda la Congregación, se convierte en el centro de esta manifestación de devoción, guiando a la comunidad por el camino de la fe y la solidaridad.

Finalmente, este gesto representa una invitación a todos los miembros de la comunidad religiosa para mantener viva la llama de la fe y del amor fraterno, inspirándose en el ejemplo de la Madre y de la Madre Savina. El corazón a los pies de María se convierte así en símbolo de esperanza y de compromiso continuo para servir con amor y dedicación a las hermanas y hermanos más necesitados.

En conclusión, este corazón puesto con amor y devoción se convierte en signo concreto de comunión en el que cada uno seguirá mirando a María como guía e inspiración en el camino espiritual y en la misión diaria.