Hermanas de los Pobres

de Santa Catalina de Siena

Nosotros: juntos hacia un nuevo año

¿De dónde partir?

¡Desde el puente! Un caminar hacia el otro lado, desde el encuentro, desde la escucha, desde el perdón, desde la amistad, desde el amor, en fin desde el encuentro donde todos se sientan hermanos. Que todos se sientan familia del mismo Padre que es Dios, de la misma Madre María y del hermano de todos: Jesús, que renace en cada gesto de bien que hace el bien a los demás.

Pero, ¿cómo hacer?

Estar conectado con lo que sucede, saber aceptarse y escucharse a uno mismo y a los demás. Sólo quien está presente en el espacio en que se encuentra, en el momento que acontece y en la hora que vive, podrá decir que disfrutar la vida es vivir cada momento con intensidad y podrá agradecer la gracia que lo circunda en todo el momento de la vida diaria.

Ser puente entre Dios y los hombres es como conectar y unir dos partes separadas y obstaculizadas como afirma el Papa Francisco es “mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que está presente”.

¿Cómo empezar?

Desde la decisión de comenzar y construir una nueva vida en un nuevo año que comienza. Porque este es el nuevo tiempo, una nueva esperanza, una nueva oportunidad para hacer bien lo que no se hace, para vivir mejor que nunca, para ser lo que Dios espera.

Que María sea la compañera de este camino, llevando en su corazón la oración de un hijo y una hija que se confía a su madre: Hoy me pongo en tus manos llenas de amor, ternura y gracia. Si, soy pobre, dependo de Dios, confío en ti porque como madre guiarás mis pasos para cruzar el puente de la vida y ser uno para los demás. Amén. ¡Feliz Año Nuevo lleno de bendiciones!