Hermanas de los Pobres

de Santa Catalina de Siena

Filipinas

Casa central de la misión en Filipinas

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En 1981 las Hermanas de los Pobres también estuvieron presentes en las Islas Filipinas, dedicándose incansablemente al servicio de los más pequeños. La mayoría de la población es joven; por lo tanto, es importante ofrecer los valores humanos y religiosos desde el principio, a través de la escucha de la Palabra de Dios y la oración, para estar dispuestos a vivir una auténtica vida cristiana.

En todas las realidades savinianas aquí presentes, se da especial prioridad a la enseñanza de la religión católica en las escuelas primarias, secundarias y superiores. Se presta mucha atención sobre todo a la pastoral juvenil vocacional, ofreciendo a los jóvenes formación humana y espiritual a través de retiros y encuentros espirituales, jornadas de formación y oración.

La formación para el trabajo forma parte de la obra misionera de las Hermanas y, a través de escuelas profesionales especializadas, los pobres tienen la oportunidad de aprender algunos oficios que les permiten abrir sus propias actividades artesanales en vista de su subsistencia.

También se asiste a los enfermos que no pueden acceder al hospital ni comprar medicamentos, ofreciéndoles una estructura clínica, sencilla, pero que responden a sus necesidades, donde, además de la terapia del cuerpo, el espíritu es cuidado con la palabra de Dios y la Eucaristía. Desde el comienzo de la misión, las comunidades de las filipinas han sido y siguen siendo bendecidas por la presencia de muchos amigos y benefactores italianos y filipinos, que han apreciado el estilo misionero de la Familia Saviniana y, además de colaborar económicamente, comparten su espiritualidad y misión con los pobres. Las Hermanas con su ayuda pueden ofrecer a los jóvenes becas para completar sus estudios en la escuela superior y luego encontrar un trabajo y ser de ayuda para su familia. Incluso los niños pobres se benefician del buen corazón de estos amigos benefactores a través del mantenimiento del jardín de infantes.

Toda la misión en Filipinas está guiada, constantemente, por la enseñanza de Madre Savina: “Nuestro deseo es dar a Dios a las almas, y para poder darlo, es necesario, ante todo, que sea nuestro”.

Gobierno en la misión

Hna.Silene

Superiora

Hna. Salete

Hna.Rosarie

Colaboradora e secretaria

Hna. Glória

Hna. Rosettie

Hna. Ruth

Gerencia Administrativa