Hermanas de los Pobres

de Santa Catalina de Siena

Dios con nosotros

Dios sale del tiempo eterno y entra en nuestro tiempo

EL TIEMPO DE DIOS

Navidad está cerca, el Señor sale de Su tiempo eterno y viene a nuestro tiempo efímero, pasajero. Lo estamos aguardando.

En la espera, grandes preparativos, regalos para intercambiar y comidas para compartir juntos. Ambientes luminosos.

Pero el tiempo se vuelve fatigoso y la verdadera esencia de la Navidad comienza a diluirse. 

El tiempo pasa frenético, no alcanza, mil cosas por hacer.

La espera de la venida del eterno Señor de la historia se convierte en tensión en lugar de contemplación.

En la noche en que la Luz del mundo vino a iluminar la Tierra, los pastores advertidos por el Ángel del Altísimo no tuvieron dudas de qué hacer, dijeron: ¡Vamos a Belén a ver! Nada más era necesario, nada más era más importante.

No había duda en ellos, estaban ante el Redentor del mundo, delante del Señor del tiempo y de la historia.

 

RECONOCER Y ACOGER

Dios se manifiesta y espera ser reconocido y acogido.
La venida de Cristo es una noticia maravillosa. Él podría amar a Su pueblo desde lo alto, enviar un embajador, pero no, viene personalmente

Lo hace porque quiere encontrarnos, tocarnos, echar raíces en los corazones que lo quieren. Nos inunda de Amor, nos ayuda a superar miedos, sufrimientos y nuevamente nos abre a la esperanza.

La fuerza misteriosa del Espíritu empuja la historia soplando sobre las velas de la disponibilidad de quien no quiere entregarse al viento de lo efímero, que genera superficialidad y quiere convencer del sinsentido de todo.

Bendito eres Tú, Señor que vienes a dar sentido a la historia y al tiempo. De nada servirían los días venideros si no vinieras a llenarlos.

¡Jesús ven a nacer en nuestros corazones y pensamientos para que vivas en nosotros y nosotros en ti!

¡FELIZ NAVIDAD EN EL SEÑOR!

Anna Maria Altavilla